Ibuse nació en 1898 en el seno de una familia terrateniente en el Districto de Kamo, Hiroshima. A los 19 años, empezó su carrera estudiando en la Universidad de Waseda en Tokio. En principio quería estudiar poesía y pintura pero le animaron a estudiar ficción y terminó especializandose en literatura Francesa. Ibuse sufrió acoso sexual por parte de un profesor llamado Noburu Katagami, por lo que tuvo que dejar la Universidad antes de su graduación; a pesar de este mal trago, comenzó a publicar historias a comienzos de los años 20, con lo que empezó a ganar presencia en el mundo lierario, gracias a algunos críticos muy importantes de Japón, que valoraron positivamente su obra. Los temas más recurrentes en su obra fueron fantasías intelectuales (que usaban alegorías animales), ficciones históricas, y la vida del país en general. No obstante, durante la segunda guerra mundial, trabajó para su gobierno redactando la Propaganda Oficial.
Su primera obra de éxito fue el cuento alegórico-satírico La salamandra (1929). Las técnicas simbolistas, a las que Ibuse, influenciado por la literatura occidental, recurrió con bastante frecuencia, dejaron paso más tarde a la experimentación de la técnica narrativa de la novela autobiográfica, que se convertirá en una constante de gran parte de su producción.
En Ibuse es característica una tristeza latente que, sin embargo, el autor resuelve con un toque de ironía en la descripción de la gente normal y en su afán por solucionar los problemas de la vida cotidiana, como ocurre en Ninguna visita hoy, de 1950. En la variedad de sus propuestas narrativas se encuentra también la novela de argumento histórico, por ejemplo Crónica de guerra de Sazanami, de 1930-1938, ambientada en el Japón del siglo XII, y El naufragio de John Manjiro, de 1937, la historia de un náufrago que, tras haber llegado a las costas de América, consigue volver al Japón a pesar de la prohibición de las autoridades Tokugawa.
La obra más significativa de Ibuse es La lluvia negra, de 1969, en la que sin retórica, con profunda sensibilidad y un contenido y solidario sufrimiento, el autor narra el trágico holocausto de Hiroshima.
