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Poesía by Jorge Manrique
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Poesía

by Jorge Manrique

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Leer la poesía de Jorge Manrique y el Laberinto de fortuna de Juan de Mena durante una semana ha sido un interesante ejercicio en contrastes. Ambos hombres pertenecen al mismo país y al mismo siglo (el siglo XV), pero su poesía difiere en muchos aspectos. La poesía de Manrique es bastante representativa de la literatura medieval: su poesía amorosa muestra muchos aspectos del amor cortés, y su perspectiva ante la muerte en las Coplas a su padre se encuadra con otras representaciones europeas de la muerte durante el siglo XV. Por otro lado, el Laberinto de fortuna de Mena parte de lo medieval y entra en formas, temas y motivaciones más comúnmente asociados con el Renacimiento. Su ámbito es la España del siglo XV, pero en su poema se notan innovaciones italianas (la influencia de Dante es obvia) y tendencias latinizantes que prefiguran la complejidad del barroco. Me gustó leer los dos libros simultáneamente, y terminé ambos satisfecho; sin embargo, si tuviera que elegir entre los dos, me quedaría con Manrique. Su obra maestra, intitulada Coplas por la muerte de su padre, es y ha sido uno de mis poemas preferidos desde que lo leí por primera vez. Entiendo la importancia del poema de Mena, y aprecio las innovaciones formales y temáticas que incorporó en su Laberinto, pero me quedaré con la perfección y la universalidad de las Coplas: las memorizaré, las recitaré y pensaré en ellas cuando pienso en la muerte.

Mena nació en Córdoba en 1411, y escribió su Laberinto de fortuna con fines propagandísticas: el poema se dirige al rey, Juan II, y indirectamente a Álvaro de Luna, hombre de amplia influencia política en la corte castellana, quien más tarde sería degollado después de la muerte de la primera esposa del rey (aparentemente a la segunda esposa no le cayó muy bien su connivencia política y el favor que experimentaba con el rey). El poema representa una visión de la casa de la Fortuna, donde llega el protagonista para mejor entender los funcionamientos de ella, y su influencia sobre la vida de los hombres. La Providencia, otra fuerza guiadora de la vida humana, sirve de guía al poeta y le muestra tres ruedas representantes del pasado, el presente y el futuro. Cada rueda está dividida en siete círculos, y cada círculo corresponde a un planeta. El poeta y la Providencia examinan los círculos uno por uno, analizando las vidas de los hombres influidos por Marte, Venus y los demás planetas. Hombres griegos, romanos y españoles caen bajo los signos de cada planeta, y sus vidas están narrado cronológicamente, con los reyes y grandes figuras de la antigüedad representados antes que los reyes y héroes de España. Cuando llegan al séptimo círculo, Saturno, el poeta habla de Álvaro Luna y cómo debe actuar a favor del Rey. Una vez terminado el análisis de los siete círculos y los hombres pasados y presentes que se encuentran en cada uno, la visión se desvanece y el poeta pondera una vez más los poderes de la providencia, implorando al rey que actúe en cumplimiento con su destino.

Juan de Mena perteneció al ámbito cortesano, y su representación de las figuras de la política española de su época claramente refleja sus motivaciones políticas. Leer el poema, y con él los extensos notas a pie de página, fue como leer un documento histórico tanto como un poema. Sin las notas, yo no habría entendido más que una pequeña porción de las referencias; con ellas, aprendí mucho sobre las intrigas de la corte y los personajes políticos de la España de Mena. El estilo complejo y latinizante del poema me hizo pensar en la poesía de Góngora. Claro está que no llega al mismo nivel de complejidad, pero de todos modos muestra una tendencia hacia lo barroco y lo latino que lo separa de la relativa simplicidad de otros textos medievales de la península. También hace numerosas referencias a los dioses y héroes de la tradición greco-romana, desde las primeras estrofas (Al muy prepotente don Juan el segundo/aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo). Esta inclusión de tantos y tan concentrados elementos clásicos representa una novedad en la literatura medieval española: no es que nunca se vieran referencias a la antigüedad en obras anteriores, pero tales referencias eran más escasas. Aquí, si uno no conoce la tradición greco-romana, el poema básicamente no se entiende. Admito que estos elementos latinos y clásicos me decepcionaron un poco. Me había acostumbrado a un español dirigido a audiencias populares, utilizado por autores medievales para crear obras entendibles por personas no cultas; ahora, vi en Mena un nuevo intento de aburguesar el idioma en un poema solamente accesible a hombres educados. No quiero decir que no me gustara el Laberinto, sino que me hizo sentir una cierta nostalgia por las obras medievales que leí durante los meses pasados.

En contraposición con la obra de Mena, la poesía de Jorge Manrique (1440-1479) es más sencilla con respeto a su forma y lenguaje. Manrique fue poeta y soldado, y su vida muestra una combinación de armas y letras digna de la admiración del ilustrísimo caballero Don Quijote de la Mancha. En vez de los versos dodecasílabos del Laberinto de fortuna, la mayoría de la poesía de Manrique está escrito en octosílabos y otros versos cortos generalmente utilizados para canciones y poesía lírica. No abundan referencias a la antigüedad. Su poesía amorosa es cortesa y, en algunos casos, representa el amor utilizando términos militares. Me gustaron sus poemas de amor, puesto que me dieron una oportunidad de ver otra representación del amor cortés, un poco más consolidado que lo que había antes visto en los textos del siglo XII. Pero, como dice el editor del libro que tengo, el nombre de Jorge Manrique no habría perdurado tras los siglos si hubiera escrito sólo poesía amorosa. Es por las Coplas por la muerte de su padre que su nombre ha adquirido tanta fama y admiración. En una larga meditación sobre la muerte, el poeta pasa de lo general (la muerte de todos los hombres) a lo específico (la muerte de su padre, don Rodrigo Manrique), ilustrando la condición pasajera de la vida humana.
Las lineas más famosas y más universalmente conocidas del poema son las siguientes:

Nuestras vidas son los ríos
Que van a dar en la mar
qu'es el morir.

Cuando leí estas líneas por primera vez, pensé inmediatamente en una bella canción de Caetano Veloso que toma la imagen de la vida como un río para expresar su conexión con su tierra natal:

Onde eu nasci passa um rio
Que passa no igual sem fim
Igual, sem fim, minha terra
Passava dentro de mim

Passava como se o tempo
Nada pudesse mudar
Passava como se o rio
Não desaguasse no mar

O rio deságua no mar
Já tanta coisa aprendi
Mas o que é mais meu cantar
É isso que eu canto aqui

Hoje eu sei que o mundo é grande
E o mar de ondas se faz
Mas nasceu junto com o rio
O canto que eu canto mais

O rio só chega no mar
Depois de andar pelo chão
O rio da minha terra
Deságua em meu coração

Pensé que, de alguna forma, la letra de la canción de Caetano demuestra el poder y la influencia del poema de Manrique: no sé si Caetano conociera este poema o no, pero de cualquier manera, creo que hay influencia manriqueña aquí. Aunque ciertamente no sea la primera ni la única persona que haya representado la vida humana con la imagen de un río que fluye, Jorge Manrique supo consolidar la idea en un poema que ha sido leído por millones de persones durante más que cinco siglos, y cuando escucho a la canción de Caetano, de 1967, siento el peso de las palabras de Manrique, de 1476. Lope de Vega dijo que el poema de Manrique merecía estar escrito en letras de oro, y estoy de acuerdo con él. Es una obra como pocas otras, perfecta, representativa de un momento creativo particularmente inspirado que ha permanecido en el canon de la literatura universal por su consideración acertada de la muerte.

Para mí, ha sido un verdadero placer conocer la literatura medieval de España. Por un lado, me ha dado la oportunidad de encontrar la lengua española en su forma escrita más antigua, y he pronunciado los epítetos heroicos del Cantar de Mio Cid y la poesía de Berceo en voz alto, saboreando cada palabra tan vieja y tan significativa de aquella época tan lejana. Por otro lado, la relativa pequeñez del mundo literario de la península ibérica de los siglos X a XV (en comparación con la inmensidad inabarcable de la literatura moderna), me ha posibilitado una creciente familiaridad con un sistema de temas, símbolos y técnicas literarias específicas a la época medieval en el ámbito europeo. Ahora, cuando veo un árbol en un jardín, pienso en el Razón de amor, pienso en Berceo, y pienso en la crucifixión y un mundo medieval de mitología cristiana. Cuando leo una historia de amor, pienso en el amor como está representado en la literatura medieval, la cortesía y el deseo del caballero de servir a su dueña. Por lo mucho que me ha gustado estudiar la literatura medieval, leer un poema como Laberinto de Fortuna, en el cual puedo vislumbrar el Renacimiento, me da sentimientos agridulces. Sé que lo que vino después es muy bueno, y sé que volver a los textos del Siglo de Oro, habiendo conocido la literatura medieval, me va a gustar mucho. Pero también siento pena al pensar que estoy llegando al final de una época interesante y inspiradora por su otredad, por su ruptura con los clásicos de la antigüedad y por su representación de un mundo tan diferente al mío. ( )
  msjohns615 | Apr 1, 2011 |
Jorge Manrique, miembro de uno de los linajes más antiguos de Castilla, descendiente de los Lara, es autor de una completa producción poética. Dicha producción, siguiendo el CANCIONERO GENERAL de 1511, puede agruparse en Obras
de amores, de burlas y morales. Es en este último apartado en el que se inscriben las magníficas COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE, consideradas como uno de los poemas esenciales de la lírica española de todos los tiempos. En fin, se pretende acercar las poesías de Manrique –no sólo las COPLAS– al público en general y al estudioso de la literatura en particular.
Esta edición, preparada para conmemorar el 35 ANIVERSARIO de la colección CLÁSICOS CASTALIA, viene con un nuevo aspecto: encuadernación en tela y un formato mayor. CLÁSICOS CASTALIA 35 ANIVERSARIO deja constancia así de la madurez de la serie, de su vocación de permanencia y sirve, así mismo, de recuerdo del esfuerzo de cuantos han contribuido (lectores y especialistas) a prestigiarla singularmente entre sus semejantes. ( )
  BibliotecaUNED | Mar 24, 2011 |
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