- ¿Tan poco conoces a mi hijo? - susurró Jessica-. Mira a esa princesa inmóvil, allí, tan orgullosa y segura de sí misma. Dicen que tiene pretensiones literarias. Esperemos que puedan llenar su existencia, porque va a tener muy poca cosa más. - Se le escapó una amarga sonrisa-. Piensa en ello, Chani: esa princesa tendrá el nombre, pero será mucho menos que una concubina... nunca conocerá un momento de ternura por parte del hombre al que estará unida. Mientras que a nosotras, Chani, nosotras que arrastramos el nombre de concubinas... la historia nos llamará esposas.
