Everil Worrell (1893–1969)
Author of The Women of Weird Tales: Stories by Everil Worrell, Eli Colter, Mary Elizabeth Counselman and Greye La Spina
Works by Everil Worrell
The Women of Weird Tales: Stories by Everil Worrell, Eli Colter, Mary Elizabeth Counselman and Greye La Spina (2020) 73 copies, 4 reviews
Associated Works
The Vampire Archives: The Most Complete Volume of Vampire Tales Ever Published (2007) — Contributor — 216 copies, 5 reviews
Weird Vampire Tales: 30 Blood-Chilling Stories from the Weird Fiction Pulps (1992) — Contributor — 98 copies, 3 reviews
Weird Sisters: Tales from the Queens of the Pulp Era: 57 (British Library Tales of the Weird) (2025) — Contributor — 25 copies
Weird Tales: The Best of the 1920s — Contributor — 14 copies
Weird Tales Volume 32 Number 5, November 1938 — Contributor — 4 copies
Weird Tales Volume 12 Number 2, August 1928 — Contributor — 3 copies
At Dead of Night — Contributor — 1 copy
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The Women of Weird Tales: Stories by Everil Worrell, Eli Colter, Mary Elizabeth Counselman and Greye La Spina (Monster, She Wrote) by Greye La Spina
I was initially drawn to this because Greye La Spina’s full length, gothic novel, Shadow of Evil, was one of my favorite reads this year, and I wanted to see what her short stories were like.
And while La Spina’s stories were great in this (especially Great Pan is Here, The Antimacassar and The Deadly Theory), I loved that this book also helped me find more cool women authors courtesy of the magazine Weird Tales! I was especially into the creepy and foreboding atmosphere of The Canal by show more Everil Worrell, and I thought The Black Stone Statue by Mary Elizabeth Counselman was so innovative and ahead of its time.
Definitely worth checking out if you're curious about these horror/fantasy/scifi pioneers! show less
And while La Spina’s stories were great in this (especially Great Pan is Here, The Antimacassar and The Deadly Theory), I loved that this book also helped me find more cool women authors courtesy of the magazine Weird Tales! I was especially into the creepy and foreboding atmosphere of The Canal by show more Everil Worrell, and I thought The Black Stone Statue by Mary Elizabeth Counselman was so innovative and ahead of its time.
Definitely worth checking out if you're curious about these horror/fantasy/scifi pioneers! show less
I only got half-way through the book. A little bit of classic pulp goes a long way for me.
Everil Worrell nació en 1893 en Loop City, Nebraska, y murió en 1969 sin haber visto nunca reunidos en un volumen los dieciocho relatos que publicó en Weird Tales y los dos que aparecieron en Ghost Stories. Esa es, en síntesis, la historia de una carrera que queda a mitad de camino entre la brillantez y la invisibilidad: suficiente talento para ganarse un hueco entre los colaboradores habituales de la revista más importante del género fantástico americano de entreguerras, pero no la show more suficiente producción, o quizás no el suficiente apoyo editorial, para labrarse una reputación duradera.
La vida de Worrell fue la de muchas mujeres de su generación: educación universitaria en George Washington University, un matrimonio breve (su marido murió de un ataque al corazón en 1929, dejándola con una hija pequeña), años de trabajo como secretaria para sostenerse, y la escritura como actividad intermitente, comprimida entre las obligaciones de la supervivencia cotidiana. Farnsworth Wright, el legendario editor de Weird Tales, aceptó su primera historia en los años veinte, y Worrell fue una presencia discontinua en la revista hasta mediados de los cincuenta. Esa irregularidad, silencio durante casi una década en los treinta, otro silencio en los cuarenta, no habla tanto de abandono de la vocación como de las condiciones materiales en que ejercía esa vocación.
S.T. Joshi, el estudioso que ha hecho más por la recuperación y el análisis de la literatura fantástica norteamericana del siglo XX, sobre todo en su período de entreguerras, es quien firma la introducción de esta antología y quien ha compilado los textos. El sello Sarnath Press, especializado precisamente en recuperaciones de este tipo, publica en 2024 el primer libro en solitario de Worrell. Llega tarde, pero llega.
"The Hollow Moon and Others" reúne diecisiete relatos. El conjunto abarca casi treinta años de producción y ofrece un panorama coherente de una escritora que navegó con solvencia por el territorio de lo sobrenatural sin adscribirse a ninguna de las corrientes dominantes del género. No hay aquí los monstruos cósmicos de Lovecraft ni el gótico recargado de muchos contemporáneos suyos. Lo que hay es una escritura que busca el miedo en lo doméstico y en lo íntimo, que entiende el terror como algo que crece desde dentro de las relaciones humanas antes de que lo extraño haga su aparición.
Leonora (1927) abre el volumen, y es mi relato favorito de la antología, y el que más me fascina. Una joven de diecisiete años reconstruye desde un manicomio los encuentros nocturnos con un hombre misterioso que la recogía en su automóvil durante las noches de luna llena. Lo que hace funcionar el texto no es el giro final sino la ambigüedad que Worrell sostiene hasta el último párrafo: ¿es esto la historia de una adolescente victimizada por un depredador real, o la de un encuentro sobrenatural con algo que no pertenece al mundo de los vivos? La nota del superintendente del manicomio propone una explicación racionalista que el relato previo ha dejado deliberadamente en entredicho. La narradora sabe que nadie la va a creer, escribe porque no le queda tiempo y necesita dejar constancia; eso convierte el documento en algo más cercano a un testamento que a una historia de fantasmas. El automóvil negro y silencioso, el conductor de cara siempre en sombra, la atracción irresistible acompañada de un miedo que la narradora no logra nombrar del todo: Worrell lo maneja con una economía que muy pocos de sus contemporáneos habrían sabido imitar.
The Canal (1927) es otro gran relato. Un hombre joven, solitario y aficionado a los paseos nocturnos, descubre en un canal abandonado una barcaza semihundida habitada por una joven de ojos luminiscentes y su padre sordo. La sospecha sobre su verdadera naturaleza va creciendo lentamente, sostenida por detalles acumulados sin prisa: el olor a descomposición, el frío que no corresponde a la temperatura, la negativa a salir de día, la historia de crímenes que los vecinos les atribuyen. El narrador sabe, o debería saber, lo que está mirando. Y sin embargo va.
From Beyond (1928), The Elemental Law (1928) y Vulture Crag (1928)muestran a Worrell explorando con desigual fortuna la ciencia ficción de aventuras y el triángulo amoroso en circunstancias extremas. El primero funciona bien gracias a la tensión entre Kenneth, que no quiere creer en los poderes telepáticos de su prometida, y Sheila, que sabe que él no la creerá. Los otros dos acusan más los problemas del pulp: personajes esquemáticos, resoluciones apresuradas, aunque ambos tienen detalles que se quedan, en "Vulture Crag", la morgue improvisada para los cuerpos dormidos y el criado cuya lengua ha sido destruida por medios que el relato prefiere no explicar. Y además, tiene científico loco.
An Adventure in Anesthesia (1929) es una fábula moral con humor negro: un hombre de carácter cuestionable viaja al infierno bajo anestesia y regresa convertido en alguien peor, hasta que una marca accidental lo lleva a reconocer lo que ha hecho. El Diablo con un cuerno, sus subordinados con cascos divididos, Hallam sufriendo eternamente las náuseas del gas con que se suicidó: Worrell lo trabaja con un tono de cuento moral que tiene sus momentos.
The Gray Killer (1929) es el más ambicioso de los relatos tempranos y el que mejor demuestra su capacidad para sostener tensión en un texto más extenso. Una paciente hospitalizada observa que el nuevo médico de guardia, aspecto cadavérico, pies imposibles, pupilas que no cambian de tamaño, cura milagrosamente a unos y hace desaparecer a otros. La solución, un extraterrestre que inocula la lepra a sus víctimas para consumirlas, suena descabellada dicha así, pero Worrell la narra con tal aplomo que la rareza del planteamiento queda en segundo plano.
Light-Echoes (1930) es uno de los textos más personales del volumen. Una niña que apenas conoció a su padre convive con una madre cuyo corazón, se descubrirá literalmente, dejó de funcionar cuando él murió. La teoría de los "ecos de luz", el más allá como dimensión diferente pero no inaccesible, siguiendo la física de Einstein, está tratada con una seriedad que distingue este texto de muchos contemporáneos. La escena del reflejo en la ventana tiene una delicadeza que muy pocos escritores de Weird Tales habrían sabido sostener sin caer en la sentimentalidad.
The Key and the Child (1930) y None So Blind (1931), publicados en Ghost Stories, son relatos de tono más abiertamente espiritual. El primero es un ejercicio devocional sobre el duelo; el segundo sigue a un médico escéptico que reconstruye en sesiones con su amigo alienista una serie de vidas pasadas en las que siempre amó a la misma mujer y siempre le fue imposible creer en el mismo milagro.
Norn (1936), publicado bajo seudónimo, es mi segundo relato favorito del volumen. Una mujer narra desde la madurez la historia de su infancia dominada por una tía fascinante y terrible, cómo esa tía se casó con su padre viudo, y la noche en que descubrió la verdadera naturaleza de Norn, de su socio Mr. Wolf y de la prima Dorothy. La licantropia no es el giro de última hora: es la explicación que la narradora va construyendo de todo lo que en su infancia le resultaba incomprensible. Las manos demasiado grandes, los pies que nunca parecen cómodos en ningún calzado, las pupilas que nunca cambian de tamaño, los accesos de furia que se parecen demasiado al ataque de un animal. Worrell lo escribe con una precisión casi clínica, y la imagen de la pequeña Mary Rose bebiendo del líquido derramado y corriendo hacia el bosque para aparecer después como una cachorra de lobo tiene una crueldad que no necesita subrayarse. El relato no explica qué son Norn y Mr. Wolf ni de dónde viene su naturaleza. Esa indefinición es deliberada y acertada.
The Hollow Moon (1939) mezcla náufragos, luna hueca y viaje espacial con resultados un tanto irregulares. Los relatos tardíos, Hideaway (1951), Once There Was a Little Girl… (1953), I Loved Her with My Soul (1953), Call Not Their Names (1954), muestran a una Worrell más segura en la construcción pero a veces lastrada por la longitud. "Hideaway" tiene el mérito de tomarse en serio su propia cosmología alquímica; "Once There Was a Little Girl…" construye una genealogía de la brujería que conecta el presente con el pasado colonial, aunque le sobran páginas; "Call Not Their Names" afronta la reencarnación y el Thuggee con una ambición que el formato de relato corto no termina de acomodar.
The White Gull (1955) cierra el volumen con el texto más breve del conjunto. Una mujer espera durante veinte años en Dune Harbor a que el asesino de su marido vuelva a por ella. Kerry, antes de morir, le dijo que si podía regresaría como una gaviota blanca.
Lo que distingue a Worrell de sus contemporáneos masculinos en Weird Tales es el interés por la textura interior de los personajes, por las relaciones que los sostienen o destruyen antes de que lo sobrenatural intervenga. En Lovecraft, el horror aplasta desde fuera. En Worrell, crece desde dentro de lo que ya está roto. La mejor Worrell ("Leonora ", "Norn", "The Canal") es una escritora de primera fila dentro del género que cultivó. La variabilidad del conjunto es el precio de una carrera ejercida en condiciones difíciles. Que haya tenido que esperar hasta 2024 para tener su propio libro es, simplemente, una injusticia reparada tarde. show less
La vida de Worrell fue la de muchas mujeres de su generación: educación universitaria en George Washington University, un matrimonio breve (su marido murió de un ataque al corazón en 1929, dejándola con una hija pequeña), años de trabajo como secretaria para sostenerse, y la escritura como actividad intermitente, comprimida entre las obligaciones de la supervivencia cotidiana. Farnsworth Wright, el legendario editor de Weird Tales, aceptó su primera historia en los años veinte, y Worrell fue una presencia discontinua en la revista hasta mediados de los cincuenta. Esa irregularidad, silencio durante casi una década en los treinta, otro silencio en los cuarenta, no habla tanto de abandono de la vocación como de las condiciones materiales en que ejercía esa vocación.
S.T. Joshi, el estudioso que ha hecho más por la recuperación y el análisis de la literatura fantástica norteamericana del siglo XX, sobre todo en su período de entreguerras, es quien firma la introducción de esta antología y quien ha compilado los textos. El sello Sarnath Press, especializado precisamente en recuperaciones de este tipo, publica en 2024 el primer libro en solitario de Worrell. Llega tarde, pero llega.
"The Hollow Moon and Others" reúne diecisiete relatos. El conjunto abarca casi treinta años de producción y ofrece un panorama coherente de una escritora que navegó con solvencia por el territorio de lo sobrenatural sin adscribirse a ninguna de las corrientes dominantes del género. No hay aquí los monstruos cósmicos de Lovecraft ni el gótico recargado de muchos contemporáneos suyos. Lo que hay es una escritura que busca el miedo en lo doméstico y en lo íntimo, que entiende el terror como algo que crece desde dentro de las relaciones humanas antes de que lo extraño haga su aparición.
Leonora (1927) abre el volumen, y es mi relato favorito de la antología, y el que más me fascina. Una joven de diecisiete años reconstruye desde un manicomio los encuentros nocturnos con un hombre misterioso que la recogía en su automóvil durante las noches de luna llena. Lo que hace funcionar el texto no es el giro final sino la ambigüedad que Worrell sostiene hasta el último párrafo: ¿es esto la historia de una adolescente victimizada por un depredador real, o la de un encuentro sobrenatural con algo que no pertenece al mundo de los vivos? La nota del superintendente del manicomio propone una explicación racionalista que el relato previo ha dejado deliberadamente en entredicho. La narradora sabe que nadie la va a creer, escribe porque no le queda tiempo y necesita dejar constancia; eso convierte el documento en algo más cercano a un testamento que a una historia de fantasmas. El automóvil negro y silencioso, el conductor de cara siempre en sombra, la atracción irresistible acompañada de un miedo que la narradora no logra nombrar del todo: Worrell lo maneja con una economía que muy pocos de sus contemporáneos habrían sabido imitar.
The Canal (1927) es otro gran relato. Un hombre joven, solitario y aficionado a los paseos nocturnos, descubre en un canal abandonado una barcaza semihundida habitada por una joven de ojos luminiscentes y su padre sordo. La sospecha sobre su verdadera naturaleza va creciendo lentamente, sostenida por detalles acumulados sin prisa: el olor a descomposición, el frío que no corresponde a la temperatura, la negativa a salir de día, la historia de crímenes que los vecinos les atribuyen. El narrador sabe, o debería saber, lo que está mirando. Y sin embargo va.
From Beyond (1928), The Elemental Law (1928) y Vulture Crag (1928)muestran a Worrell explorando con desigual fortuna la ciencia ficción de aventuras y el triángulo amoroso en circunstancias extremas. El primero funciona bien gracias a la tensión entre Kenneth, que no quiere creer en los poderes telepáticos de su prometida, y Sheila, que sabe que él no la creerá. Los otros dos acusan más los problemas del pulp: personajes esquemáticos, resoluciones apresuradas, aunque ambos tienen detalles que se quedan, en "Vulture Crag", la morgue improvisada para los cuerpos dormidos y el criado cuya lengua ha sido destruida por medios que el relato prefiere no explicar. Y además, tiene científico loco.
An Adventure in Anesthesia (1929) es una fábula moral con humor negro: un hombre de carácter cuestionable viaja al infierno bajo anestesia y regresa convertido en alguien peor, hasta que una marca accidental lo lleva a reconocer lo que ha hecho. El Diablo con un cuerno, sus subordinados con cascos divididos, Hallam sufriendo eternamente las náuseas del gas con que se suicidó: Worrell lo trabaja con un tono de cuento moral que tiene sus momentos.
The Gray Killer (1929) es el más ambicioso de los relatos tempranos y el que mejor demuestra su capacidad para sostener tensión en un texto más extenso. Una paciente hospitalizada observa que el nuevo médico de guardia, aspecto cadavérico, pies imposibles, pupilas que no cambian de tamaño, cura milagrosamente a unos y hace desaparecer a otros. La solución, un extraterrestre que inocula la lepra a sus víctimas para consumirlas, suena descabellada dicha así, pero Worrell la narra con tal aplomo que la rareza del planteamiento queda en segundo plano.
Light-Echoes (1930) es uno de los textos más personales del volumen. Una niña que apenas conoció a su padre convive con una madre cuyo corazón, se descubrirá literalmente, dejó de funcionar cuando él murió. La teoría de los "ecos de luz", el más allá como dimensión diferente pero no inaccesible, siguiendo la física de Einstein, está tratada con una seriedad que distingue este texto de muchos contemporáneos. La escena del reflejo en la ventana tiene una delicadeza que muy pocos escritores de Weird Tales habrían sabido sostener sin caer en la sentimentalidad.
The Key and the Child (1930) y None So Blind (1931), publicados en Ghost Stories, son relatos de tono más abiertamente espiritual. El primero es un ejercicio devocional sobre el duelo; el segundo sigue a un médico escéptico que reconstruye en sesiones con su amigo alienista una serie de vidas pasadas en las que siempre amó a la misma mujer y siempre le fue imposible creer en el mismo milagro.
Norn (1936), publicado bajo seudónimo, es mi segundo relato favorito del volumen. Una mujer narra desde la madurez la historia de su infancia dominada por una tía fascinante y terrible, cómo esa tía se casó con su padre viudo, y la noche en que descubrió la verdadera naturaleza de Norn, de su socio Mr. Wolf y de la prima Dorothy. La licantropia no es el giro de última hora: es la explicación que la narradora va construyendo de todo lo que en su infancia le resultaba incomprensible. Las manos demasiado grandes, los pies que nunca parecen cómodos en ningún calzado, las pupilas que nunca cambian de tamaño, los accesos de furia que se parecen demasiado al ataque de un animal. Worrell lo escribe con una precisión casi clínica, y la imagen de la pequeña Mary Rose bebiendo del líquido derramado y corriendo hacia el bosque para aparecer después como una cachorra de lobo tiene una crueldad que no necesita subrayarse. El relato no explica qué son Norn y Mr. Wolf ni de dónde viene su naturaleza. Esa indefinición es deliberada y acertada.
The Hollow Moon (1939) mezcla náufragos, luna hueca y viaje espacial con resultados un tanto irregulares. Los relatos tardíos, Hideaway (1951), Once There Was a Little Girl… (1953), I Loved Her with My Soul (1953), Call Not Their Names (1954), muestran a una Worrell más segura en la construcción pero a veces lastrada por la longitud. "Hideaway" tiene el mérito de tomarse en serio su propia cosmología alquímica; "Once There Was a Little Girl…" construye una genealogía de la brujería que conecta el presente con el pasado colonial, aunque le sobran páginas; "Call Not Their Names" afronta la reencarnación y el Thuggee con una ambición que el formato de relato corto no termina de acomodar.
The White Gull (1955) cierra el volumen con el texto más breve del conjunto. Una mujer espera durante veinte años en Dune Harbor a que el asesino de su marido vuelva a por ella. Kerry, antes de morir, le dijo que si podía regresaría como una gaviota blanca.
Lo que distingue a Worrell de sus contemporáneos masculinos en Weird Tales es el interés por la textura interior de los personajes, por las relaciones que los sostienen o destruyen antes de que lo sobrenatural intervenga. En Lovecraft, el horror aplasta desde fuera. En Worrell, crece desde dentro de lo que ya está roto. La mejor Worrell ("Leonora ", "Norn", "The Canal") es una escritora de primera fila dentro del género que cultivó. La variabilidad del conjunto es el precio de una carrera ejercida en condiciones difíciles. Que haya tenido que esperar hasta 2024 para tener su propio libro es, simplemente, una injusticia reparada tarde. show less
May 5, 2026Spanish
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