En su trabajo debut, "Las enseñanzas de Don Juan", Carlos Castañeda, estudiante de antropología, cuenta los cinco años de extraordinario aprendizaje con un chamán yaqui, don Juan Matus, durante los primeros años de la década de los sesenta.
La experiencia fue tan intensa que el joven Castaneda, al enfrentarse a una visión del mundo radicalmente alternativa del mundo racionalista de la civilización occidental, tuvo miedo y retrocedió. Pero ahora su vida había cambiado, y con la de él, la de millones de lectores: el encuentro con la sabiduría ancestral de los chamanes mexicanos estaba transformando inexorablemente al investigador desconocido en un maestro espiritual de Occidente.
La experiencia fue tan intensa que el joven Castaneda, al enfrentarse a una visión del mundo radicalmente alternativa del mundo racionalista de la civilización occidental, tuvo miedo y retrocedió. Pero ahora su vida había cambiado, y con la de él, la de millones de lectores: el encuentro con la sabiduría ancestral de los chamanes mexicanos estaba transformando inexorablemente al investigador desconocido en un maestro espiritual de Occidente.
En "Una realidad aparte", su segundo libro, Castaneda cuenta cómo en 1968, regresó a don Juan para reanudar con renovada determinación el proceso iniciático que había interrumpido abruptamente. Al dejar ir todas las defensas y abandonarse por completo a esta fascinante experiencia, aprende la diferencia fundamental entre "ver" y "mirar": mientras que "mirar" se refiere a la forma habitual en que estamos acostumbrados a percibir la realidad, "ver" implica una Complejo en virtud del cual podemos llegar a conocer la esencia de las cosas, entrando en contacto con la energía que fluye constantemente en el universo.
El "encuentro del hombre con el infinito", que es el corazón de la "cognición chamánica", puede tener lugar en parte con el uso ritual de plantas sagradas y alucinógenas, pero sobre todo implica un laborioso viaje de crecimiento que la fuerza de voluntad y la subversión de los criterios racionales con los que estamos acostumbrados a leer el mundo.
El "encuentro del hombre con el infinito", que es el corazón de la "cognición chamánica", puede tener lugar en parte con el uso ritual de plantas sagradas y alucinógenas, pero sobre todo implica un laborioso viaje de crecimiento que la fuerza de voluntad y la subversión de los criterios racionales con los que estamos acostumbrados a leer el mundo.

