Jan 31, 2026Spanish
Es un libro corto, se puede leer en una tarde. Como aspectos positivos, el autor transmite pasión por lo que hace, y se pueden sacar algunas ideas, sobre todo si eres profe de lengua y literatura.
No es un libro de recetas, sino de vivencias y actividades muy originales y cercanas a los chavales que el autor ha aplicado en sus aulas y que muestran su idea sobre lo que debería ser la enseñanza.
Siempre lo cuenta a través de pequeñas historias, por lo que (y aquí empiezan los aspectos negativos) a veces el relato queda algo artificial al notarse cierta estrategia de marketing que recuerda a los típicos best sellers norteamericanos tipo "el monje que vendió su Ferrari". Esperaba algo más de profundidad.
Eso me lleva al otro aspecto negativo: el, a mi parecer, excesivo bombo que se da el autor. Todo le sale bien, todas las conversaciones con sus compañeros o con personas críticas las acaba "ganando". Todos los niños acaban echándole de menos y todas las historias son algo happy flower.
Echo en falta algunas palabras sobre cómo la administración, equipos directivos y familias responden a esa reducción de estándares y criterios que defiende el autor. Yo también apoyo esa causa. No acabo de entender muy bien cómo acaba calificando a sus alumnos. La transparencia que se exige hoy día al profesorado acaba matando a muchos rebeldes. Y a muchos lectores sospecho que nos vendría bien saber cómo lidiar esas batallas o ver cómo les ha ido a otros.
No es un libro de recetas, sino de vivencias y actividades muy originales y cercanas a los chavales que el autor ha aplicado en sus aulas y que muestran su idea sobre lo que debería ser la enseñanza.
Siempre lo cuenta a través de pequeñas historias, por lo que (y aquí empiezan los aspectos negativos) a veces el relato queda algo artificial al notarse cierta estrategia de marketing que recuerda a los típicos best sellers norteamericanos tipo "el monje que vendió su Ferrari". Esperaba algo más de profundidad.
Eso me lleva al otro aspecto negativo: el, a mi parecer, excesivo bombo que se da el autor. Todo le sale bien, todas las conversaciones con sus compañeros o con personas críticas las acaba "ganando". Todos los niños acaban echándole de menos y todas las historias son algo happy flower.
Echo en falta algunas palabras sobre cómo la administración, equipos directivos y familias responden a esa reducción de estándares y criterios que defiende el autor. Yo también apoyo esa causa. No acabo de entender muy bien cómo acaba calificando a sus alumnos. La transparencia que se exige hoy día al profesorado acaba matando a muchos rebeldes. Y a muchos lectores sospecho que nos vendría bien saber cómo lidiar esas batallas o ver cómo les ha ido a otros.
Jan 31, 2026Spanish

