Javier Reverte (1944–2020)
Author of Corazón de Ulises
About the Author
Image credit: Miguel A. Monjas
Works by Javier Reverte
El sueno de Africa / The Dream of Africa: En busca de los mitos blancos del continente negro (Literatura) (Spanish Edition) (1997) 123 copies, 4 reviews
Los Caminos Perdidos De Africa / Lost Ways of Africa (Best Seller) (Spanish Edition) (2002) 51 copies, 3 reviews
Suite Italiana: Un viaje a Venecia, Trieste y Sicilia (Best Seller) (Spanish Edition) (2021) 2 copies
La frontera invisible 2022 1 copy
Queridos camaradas 2021 1 copy
REV El ojo sentimental 1 copy
Billete de ida 1 copy
Corazon de Ulisis 1 copy
Suite italiana 2020 1 copy
La fiebre Argelina 1998 1 copy
El hombre de la guerra 1992 1 copy
El aroma del copal 1989 1 copy
2021 (5) EL SUEÑO DE ÁFRICA 1 copy
Guía de Madrid hoy 1 copy
Asturias. Guiarama 1 copy
Vagabundo en Africa 1 copy
2021 (3) el río de la luz 1 copy
Associated Works
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Common Knowledge
- Legal name
- Reverte, Javier Martínez
- Other names
- Martínez Reverte, Javier
- Birthdate
- 1944
- Date of death
- 2020-10-31
- Gender
- male
- Occupations
- Journalist
- Relationships
- Reverte, Jorge M. (Bruder)
Martínez Tessier, Jesús (Vater) - Nationality
- Spain
- Birthplace
- Madrid, Spanien
- Associated Place (for map)
- Spain
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En esta ocasión, nuestro admirado viajero Javier Reverte [JR] se interna en el Amazonas para recorrerlo de principio a fin. Comienza su viaje en el Nevado del Mismi, en Perú, y llega, mal que bien, a la desembocadura, casi siete mil kilómetros más tarde. Digo casi siete mil kilómetros, pero hay opiniones. Las más conservadoras le atribuyen al Amazonas 6.785 km de curso. Otras lo llevan hasta 7.300 km, lo cual lo convertiría en el río más largo del mundo, por delante del Nilo. Todo show more depende de por qué rama del Delta se elija llegar al mar, o dónde se considere que está el nacimiento del río. El río, por el camino, recibe muchos nombres diferentes. Comienza llamándose Apurimac, cuando baja del Nevado del Mismi, desemboca en el Ucayali, que más adelante se une al Marañón. Aquí, los peruanos ya le llaman Amazonas. Pero en Brasil no se le llama Amazonas hasta que en Manaos se une el río Negro al Solimões. En esta confluencia, por cierto, hay algo digno de ver. Las aguas negras del río Negro y las marrones del Amazonas fluyen paralelamente sin mezclarse durante unos 200 km, debido a la diferencia de densidades y a su parecida velocidad en la confluencia.
JR se propone no utilizar lanchas rápidas ni cruceros para turistas; sólo barcos de carga y pasaje. Por el camino, y como acostumbra, JR nos cuenta la historia de los lugares que va recorriendo. Y la historia del Amazonas está ligada primero a las conquistas españolas y portuguesas y luego a la historia de las explotaciones del caucho. JR nos habla acerca de las inmensas plantaciones de caucho en las que los terratenientes esclavizaban a las tribus autóctonas. Durante todo el libro, al autor insiste en que el Amazonas no es un paraíso terrenal, sino un río marcado por la desolación y la tristeza.
Nos cuenta la triste historia de Fitzcarrald, de los exterminios en masa de las tribus que vivían a la orilla del río, de cómo muchas tribus huyeron hacia el interior y han permanecido sin mucho contacto con el “hombre blanco”, de la quiebra de la industria cauchera brasileña cuando los ingleses sacaron de tapadillo semillas del árbol del caucho y las plantaron en Malasia, comenzando a exportarlo a menor precio. Oímos hablar del Ferrocarril del Diablo, una empresa en la que murieron cientos de hombres y que prentendía derrotar a la selva construyendo una línea de ferrocarril por en mitad de la nada más verde y agreste… Muchas historias y muy tristes casi todas. Historias que mezclan, cómo no, ambición, el heroísmo y la maldad. Como siempre.
También hay partes bonitas, como cuando habla de la Triple frontera, donde el río separa Brasil, Colombia y Perú. Las poblaciones de los tres países están muy bien avenidas y aprendemos sobre los festivales y fiestas que celebran conjuntamente. En Leticia, Colombia, tiene su laboratorio central el doctor Patarroyo, embarcado en su cruzada contra la malaria. El autor se entrevista con él.
JR tuvo que terminar su viaje antes de lo previsto. Enfermó de malaria, en su variante mortal (si no se trata a tiempo), y no se la diagnosticaron hasta que llevaba nueve días enfermo, con el sistema renal paralizado y la sangre llena de ácido úrico. Le salvaron casi de milagro en un hospital brasileño, con varias transfusiones. Antes de volver a España quiso al menos dar un paseo por la desembocadura, paseo que relata como si lo viera desde el interior de una nube.
El libro es fantástico. JR escribe bien y a conciencia. De nuevo cita decenas de libros que hablan de los sitios donde ha estado, dando ganas de ramificar la lectura, al igual que hace el río. Mi nota: Imprescindible. show less
JR se propone no utilizar lanchas rápidas ni cruceros para turistas; sólo barcos de carga y pasaje. Por el camino, y como acostumbra, JR nos cuenta la historia de los lugares que va recorriendo. Y la historia del Amazonas está ligada primero a las conquistas españolas y portuguesas y luego a la historia de las explotaciones del caucho. JR nos habla acerca de las inmensas plantaciones de caucho en las que los terratenientes esclavizaban a las tribus autóctonas. Durante todo el libro, al autor insiste en que el Amazonas no es un paraíso terrenal, sino un río marcado por la desolación y la tristeza.
Nos cuenta la triste historia de Fitzcarrald, de los exterminios en masa de las tribus que vivían a la orilla del río, de cómo muchas tribus huyeron hacia el interior y han permanecido sin mucho contacto con el “hombre blanco”, de la quiebra de la industria cauchera brasileña cuando los ingleses sacaron de tapadillo semillas del árbol del caucho y las plantaron en Malasia, comenzando a exportarlo a menor precio. Oímos hablar del Ferrocarril del Diablo, una empresa en la que murieron cientos de hombres y que prentendía derrotar a la selva construyendo una línea de ferrocarril por en mitad de la nada más verde y agreste… Muchas historias y muy tristes casi todas. Historias que mezclan, cómo no, ambición, el heroísmo y la maldad. Como siempre.
También hay partes bonitas, como cuando habla de la Triple frontera, donde el río separa Brasil, Colombia y Perú. Las poblaciones de los tres países están muy bien avenidas y aprendemos sobre los festivales y fiestas que celebran conjuntamente. En Leticia, Colombia, tiene su laboratorio central el doctor Patarroyo, embarcado en su cruzada contra la malaria. El autor se entrevista con él.
JR tuvo que terminar su viaje antes de lo previsto. Enfermó de malaria, en su variante mortal (si no se trata a tiempo), y no se la diagnosticaron hasta que llevaba nueve días enfermo, con el sistema renal paralizado y la sangre llena de ácido úrico. Le salvaron casi de milagro en un hospital brasileño, con varias transfusiones. Antes de volver a España quiso al menos dar un paseo por la desembocadura, paseo que relata como si lo viera desde el interior de una nube.
El libro es fantástico. JR escribe bien y a conciencia. De nuevo cita decenas de libros que hablan de los sitios donde ha estado, dando ganas de ramificar la lectura, al igual que hace el río. Mi nota: Imprescindible. show less
Nueva aventura de este viajero impenitente que es Javier Reverte [JR]. EN esta ocasión se adentra por Kenia, Uganda y Tanzania, visitando lugares míticos como el cráter del Ngorongoro o el parque nacional del Serengueti, protagonistas de nuestras sobremesas con La2. Por el camino nos cuenta multitud de histrorias sobre cómo cada país llegó a ser como es, qué vicisitudes y cuántas guerras (contra el hombre blanco o contra tribus rivales) tuvieron que librar. Las laderas del show more Kilimanjaro, los grandes exploradores, Zanzíbar, Dar es Salaam (Puerto de la Paz), el tren lunático, la caza de leones, la independencia de Kenia (el país del hombre blanco)… se funden en un todo coherente que engancha y hace disfrutar.
Me gusta mucho cómo escribe JR. Es un tio sereno, sobrio y didáctico. Narra multitud de historias y se ve que le gusta. A lo largo del libro da unas cincuenta referencias a otros libros escritos por los grandes exploradores de la época victoriana sobre los sitios que visita. Ha escrito un libro que anima a leer más libros, cosa que me encanta. Como único defecto (que, en realidad, no lo es), quiero señalar la tendencia que tiene a empezar los capítulos con símiles rimbombantes. “El tren aullaba cual Polifemo enfurecido…” Es gracioso.
¿Quieren saber la historia de gran parte del África oriental, estimados lectores? ¿Quieren soñar con visitar las extensas llanuras llenas de ñúes, cebras, jirafas y leones? ¿Quieren oler el lado menos turísitico de Zanzíbar? ¿Quieren internarse por las calles al sur de la River Road, absolutamente desaconsejadas a los turistas que visitan Nairobi? JR les lleva. Estupendo libro sobre estupendos lugares. show less
Me gusta mucho cómo escribe JR. Es un tio sereno, sobrio y didáctico. Narra multitud de historias y se ve que le gusta. A lo largo del libro da unas cincuenta referencias a otros libros escritos por los grandes exploradores de la época victoriana sobre los sitios que visita. Ha escrito un libro que anima a leer más libros, cosa que me encanta. Como único defecto (que, en realidad, no lo es), quiero señalar la tendencia que tiene a empezar los capítulos con símiles rimbombantes. “El tren aullaba cual Polifemo enfurecido…” Es gracioso.
¿Quieren saber la historia de gran parte del África oriental, estimados lectores? ¿Quieren soñar con visitar las extensas llanuras llenas de ñúes, cebras, jirafas y leones? ¿Quieren oler el lado menos turísitico de Zanzíbar? ¿Quieren internarse por las calles al sur de la River Road, absolutamente desaconsejadas a los turistas que visitan Nairobi? JR les lleva. Estupendo libro sobre estupendos lugares. show less
Javier Reverte vuelve a la literatura de viajes en este fascinante recorrido porla salvaje Irlanda. Canta Irlanda es un libro en el que se reúnen y confunden el lirismo y el viaje, los caminos de tierra y los caminos de la poesía. Irlanda es un país crecido sobre la leyenda, sobre el sufrimiento histórico y sobre las canciones populares. Y su literatura es tan rica -el país que proporcionalmente da más escritores en el mundo- como su folclore, representado por innumerables baladas que show more todos los irlandeses conocen.A lo largo de este recorrido por Irlanda, Javier Reverte traza, con su habitual maestría narrativa, con su tierno humor y su mirada cálida, el retrato del ayer y el ahora de este pueblo que no tiene dibujadas ni águilas ni leones en sus escudos y banderas, sino sencillamente una lira gaélica show less
De nuevo un libro de viajes de Javier Reverte [JR]. En esta ocasión no se va de viaje, sino que hace un recorrido por los viajes que más le han marcado o que más se han salido de la norma. Desde las excursiones infantiles en autobús a Navacerrada con el colegio hasta los disparos de la Contra nicaragüense en las selvas de Centroamérica, pasando por los viajes oficiales acompañando a personalidades a muchos lugares del mundo y los reportajes para televisión en Nueva Zelanda o las show more Malvinas. JR nos cuenta en un capítulo el infierno que supone un crucero por el Caribe. Las cosas que cuenta me han convencido definitivamente de no ir nunca de crucero. Y creo firmemente que ésa y no otra era la intención de JR al escribir el capítulo.
Normalmente JR es parco en su estilo. No adorna con florituras, salvo a veces en los comienzos de los capítulos. Y en este libro, en el que reflexiona sobre sus viajes a la vez que los describe, se nota aún más. A veces parece telegráfico, y no es una crítica. Una de las cosas que más me ha gustado siempre de los libros de viajes, y en particular de los de JR, es cómo imbrica el momento de su visita a un lugar con la historia de ese lugar. Si va a Leticia, en el Amazonas colombiano, por ejemplo, empieza hablando de las primeras hornadas de esclavos que se trajeron los esclavistas para recoger el caucho, luego cuenta las rebeliones que hubo y cómo fueron salvajemente reprimidas, el ocaso de la industria cauchera cuando los ingleses se llevaron unas semillas de estraperlo y comenzaron a cultivar el árbol en Asia para venderlo a menor precio, el cambio de la población… Y al final, su llegada a la ciudad, el aspecto actual, el uso que se les da a los viejos edificios de los dueños de las plantaciones… Pasado y presente suelen ir bastante bien avenidos en las historias de JR. En este libro se echa algo de eso en falta.
Algunas frases que adornan el libro y que me han encantado:
JR también nos cuenta cómo una niña le pregunta “¿Cómo es un país sin guerra, señor?” en El Salvador, o cómo una mujer la dio mucho dinero para que se lo hiciese llegar a su marido, que estaba sitiado en Split, en la guerra de los Balcanes, al saber que él se dirigía hacia la ciudad. JR le dijo a la señora “usted no me conoce de nada, señora. Podría huir con el dinero y no preocuparme de dárselo a su marido”. La señora le respondió que en la antigua Yugoslavia “nos estamos acostumbrando a desconfiar de los conocidos y a confiar en los desconocidos”.
Resumiendo el resumen, este libro es de viajes, sí, pero no del todo. Es una reflexión sobre los viajes, más bien. Y está entretenido de leer, por supuesto, aunque yo personalmente prefiera más los libros de viajes hardcore de JR.
Por último, como dato CPI literario, JR acaba el libro con la palabra “vale”, supongo que a imitación de Cervantes en su Quijote. Al principio yo creía que ese “vale” era añadido por los censores para decir que el libro podía editarse (el famoso imprimatur), pero parece que no, que Cervantes lo incluyó él solito, como palabra de despedida informal, según la RAE.
Mi nota: Interesante. show less
Normalmente JR es parco en su estilo. No adorna con florituras, salvo a veces en los comienzos de los capítulos. Y en este libro, en el que reflexiona sobre sus viajes a la vez que los describe, se nota aún más. A veces parece telegráfico, y no es una crítica. Una de las cosas que más me ha gustado siempre de los libros de viajes, y en particular de los de JR, es cómo imbrica el momento de su visita a un lugar con la historia de ese lugar. Si va a Leticia, en el Amazonas colombiano, por ejemplo, empieza hablando de las primeras hornadas de esclavos que se trajeron los esclavistas para recoger el caucho, luego cuenta las rebeliones que hubo y cómo fueron salvajemente reprimidas, el ocaso de la industria cauchera cuando los ingleses se llevaron unas semillas de estraperlo y comenzaron a cultivar el árbol en Asia para venderlo a menor precio, el cambio de la población… Y al final, su llegada a la ciudad, el aspecto actual, el uso que se les da a los viejos edificios de los dueños de las plantaciones… Pasado y presente suelen ir bastante bien avenidos en las historias de JR. En este libro se echa algo de eso en falta.
Algunas frases que adornan el libro y que me han encantado:
Sólo merece la pena hacer cosas que puedan acabar muy mal.
Paul Bowles
África está llena de niños listos y adultos tontos. La miseria embrutece.
Un taxista etíope
JR también nos cuenta cómo una niña le pregunta “¿Cómo es un país sin guerra, señor?” en El Salvador, o cómo una mujer la dio mucho dinero para que se lo hiciese llegar a su marido, que estaba sitiado en Split, en la guerra de los Balcanes, al saber que él se dirigía hacia la ciudad. JR le dijo a la señora “usted no me conoce de nada, señora. Podría huir con el dinero y no preocuparme de dárselo a su marido”. La señora le respondió que en la antigua Yugoslavia “nos estamos acostumbrando a desconfiar de los conocidos y a confiar en los desconocidos”.
Resumiendo el resumen, este libro es de viajes, sí, pero no del todo. Es una reflexión sobre los viajes, más bien. Y está entretenido de leer, por supuesto, aunque yo personalmente prefiera más los libros de viajes hardcore de JR.
Por último, como dato CPI literario, JR acaba el libro con la palabra “vale”, supongo que a imitación de Cervantes en su Quijote. Al principio yo creía que ese “vale” era añadido por los censores para decir que el libro podía editarse (el famoso imprimatur), pero parece que no, que Cervantes lo incluyó él solito, como palabra de despedida informal, según la RAE.
Mi nota: Interesante. show less
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