Steven Millhauser
Author of Martin Dressler: The Tale of an American Dreamer
About the Author
Works by Steven Millhauser
Edwin Mullhouse: The Life and Death of an American Writer 1943-1954 by Jeffrey Cartwright (1972) 473 copies, 17 reviews
Flying Carpets 1 copy
Edwin Mulhouse 1 copy
Coming Soon 1 copy
August Eschenburg 1 copy
Piccoli regni 1 copy
Clair De Lune 1 copy
A Visit 1 copy
Alice Falling 1 copy
Associated Works
The Art of the Story: An International Anthology of Contemporary Short Stories (1999) — Contributor — 393 copies, 5 reviews
The Year's Best Fantasy and Horror: Eighth Annual Collection (1995) — Contributor — 330 copies, 6 reviews
American Fantastic Tales : Terror and the Uncanny from the 1940's to Now (2009) — Contributor — 296 copies, 5 reviews
Object Lessons: The Paris Review Presents the Art of the Short Story (2012) — Contributor — 251 copies, 9 reviews
The Year's Best Fantasy and Horror: Third Annual Collection (1988) — Contributor — 194 copies, 2 reviews
The Ecco Anthology of Contemporary American Short Fiction (2008) — Contributor — 141 copies, 2 reviews
Literary Traveller: An Anthology of Contemporary Short Fiction (1994) — Contributor — 55 copies, 1 review
The Literary Lover: Great Stories of Passion and Romance (1993) — Contributor — 55 copies, 2 reviews
Lapham's Quarterly - Lines of Work: Volume IV, Number 2, Spring 2011 (2011) — Contributor — 32 copies, 2 reviews
Antaeus No. 64/65, Spring/Autumn 1990 - Twentieth Anniversary Issue (1990) — Contributor — 14 copies
Tin House 17 (Fall 2003): Give — Contributor — 8 copies
Antaeus No. 73/74, Spring 1994 - Who’s Writing This: Notations on the Authorial I {magazine} (1994) — Contributor — 6 copies
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Common Knowledge
- Birthdate
- 1943-08-03
- Gender
- male
- Education
- Columbia University (BA | 1965)
Brown University - Occupations
- novelist
short story writer - Organizations
- Skidmore College
- Awards and honors
- Lannan Literary Award (1994)
American Academy of Arts and Letters Academy Award (1987)
Pulitzer Prize for Fiction (1997)
The Story Prize (2012) - Nationality
- USA
- Birthplace
- New York, New York, USA
- Places of residence
- New York, New York, USA
Connecticut, USA
Saratoga Springs, New York, USA - Associated Place (for map)
- New York, USA
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Reviews
I grew up watching The Twilight Zone and reading Edgar Allan Poe. I suppose you could say I have always had a bent toward the fantastic that lies just below the surface of the mundane. Consequently, Steven Millhauser’s new collection of stories, Disruptions, delighted me. I relished these strange tales portraying quaint small towns with their sudden obsessions and young people encountering things that disrupt their lives.
There are stories of transformation. The first story, “One Summer show more Night,” haunted me for days. “In the summer of my sixteenth birthday I fell in love with the night,” it begins. A few minutes in company with an older woman who delights in “the only night that ever was” alters his perception, knowing that everything had changed. Boys dare to sleep in a haunted house only to emerge unable to articulate the transforming experience. A girl walking home in the dark flees a pursuer, finding safety in an alteration.
There are stories of communities that engage in a shared obsession for a fad–a shadow puppet theater inspiring a black and white world, the removal of lawns for hardscapes or the competition for higher reaching ladders. One town’s lethargy overcomes them for weeks. A community of acceptance becomes one of prejudice. A guillotine is raised in the public square, a historical tour reenacts a tragedy, a society assumes that punishment for all is expected, and earned.
Because these characters and places are so familiar, these stories are disconcerting, revealing too much, recognizable yet bizarre.
Thanks to A. A. Knopf for a free book. show less
There are stories of transformation. The first story, “One Summer show more Night,” haunted me for days. “In the summer of my sixteenth birthday I fell in love with the night,” it begins. A few minutes in company with an older woman who delights in “the only night that ever was” alters his perception, knowing that everything had changed. Boys dare to sleep in a haunted house only to emerge unable to articulate the transforming experience. A girl walking home in the dark flees a pursuer, finding safety in an alteration.
There are stories of communities that engage in a shared obsession for a fad–a shadow puppet theater inspiring a black and white world, the removal of lawns for hardscapes or the competition for higher reaching ladders. One town’s lethargy overcomes them for weeks. A community of acceptance becomes one of prejudice. A guillotine is raised in the public square, a historical tour reenacts a tragedy, a society assumes that punishment for all is expected, and earned.
Because these characters and places are so familiar, these stories are disconcerting, revealing too much, recognizable yet bizarre.
Thanks to A. A. Knopf for a free book. show less
Como ya dije en su momento en la reseña de 'Risas peligrosas', Millhauser es un escritor esquivo, que huye tanto del éxito como del fracaso. Con 'Martin Dressler. Historia de un soñador americano' obtuvo el Premio Pulitzer en 1997, algo que parece no haber influido en la vida de Millhauser, que ya veía reconocida su obra por la crítica especializada. Con todo lo que se publica en este país, es una pena que escritores de su talla, y en concreto de novelas como 'Martin Dressler', pasen show more de puntillas por las librerías. Y es que Millhauser en un escritor que sabe narrar.
La historia transcurre en Nueva York, a finales del siglo XIX, en plena expansión de esta gran ciudad, cuando los edificios empezaban a querer rozar las nubes. Una ciudad en la que tenían cabida todo tipo de individuos, desde charlatanes, hasta genios y visionarios de un futuro que estaba al alcance de sus manos. Un mundo donde los soñadores tenían material sobre el que poder trabajar. Es el Sueño Americano, y Martin Dressler es un soñador. Martin, hijo de un humilde tabaquero, tiene la cabeza llena de sueños a los que dar rienda suelta. Siendo tan solo un niño, su mente desborda de ideas imaginativas. Desde su puesto en la tabaquería de sus padres, Martin irá ascendiendo, en una espiral de ambición pero también de obsesión por alcanzar un ideal. Millhauser nos va contando este ascenso en un argumento lineal, por lo que es mejor contar lo menos posible para no desbaratar su lectura.
La creación del mundo que Martin tiene en la cabeza resulta fascinante, mezcla de un 'Ciudadano Kane' o un 'Metrópolis' visto por Tim Burton, en los que tiene lugar el particular imaginario de Millhauser, con sus arquitecturas imposibles, sus miniaturas y su imaginación desbordante. Y es que Millhauser nos propone un cuento, una fábula en la que un sueño puede ser un fin en sí mismo, y en donde la redención y la paz pueden residir más en el fracaso que en el éxito. Un cuento, en fin, compuesto por dos tramas, una la del soñador irredento en busca del ideal, y otra en la que tienen lugar tres mujeres, una madre y sus dos hijas, una bella, etérea y melancólica, y la otra fea, enérgica y vivaz, dando lugar a una cierta duplicidad.
'Martin Dressler' es una historia magnífica, que nos habla del afán de superación y de los bellos sueños del protagonista, sin importar la cruel realidad. show less
La historia transcurre en Nueva York, a finales del siglo XIX, en plena expansión de esta gran ciudad, cuando los edificios empezaban a querer rozar las nubes. Una ciudad en la que tenían cabida todo tipo de individuos, desde charlatanes, hasta genios y visionarios de un futuro que estaba al alcance de sus manos. Un mundo donde los soñadores tenían material sobre el que poder trabajar. Es el Sueño Americano, y Martin Dressler es un soñador. Martin, hijo de un humilde tabaquero, tiene la cabeza llena de sueños a los que dar rienda suelta. Siendo tan solo un niño, su mente desborda de ideas imaginativas. Desde su puesto en la tabaquería de sus padres, Martin irá ascendiendo, en una espiral de ambición pero también de obsesión por alcanzar un ideal. Millhauser nos va contando este ascenso en un argumento lineal, por lo que es mejor contar lo menos posible para no desbaratar su lectura.
La creación del mundo que Martin tiene en la cabeza resulta fascinante, mezcla de un 'Ciudadano Kane' o un 'Metrópolis' visto por Tim Burton, en los que tiene lugar el particular imaginario de Millhauser, con sus arquitecturas imposibles, sus miniaturas y su imaginación desbordante. Y es que Millhauser nos propone un cuento, una fábula en la que un sueño puede ser un fin en sí mismo, y en donde la redención y la paz pueden residir más en el fracaso que en el éxito. Un cuento, en fin, compuesto por dos tramas, una la del soñador irredento en busca del ideal, y otra en la que tienen lugar tres mujeres, una madre y sus dos hijas, una bella, etérea y melancólica, y la otra fea, enérgica y vivaz, dando lugar a una cierta duplicidad.
'Martin Dressler' es una historia magnífica, que nos habla del afán de superación y de los bellos sueños del protagonista, sin importar la cruel realidad. show less
Hay escritores secretos, y Steven Millhauser es uno de ellos. Son de ese tipo de escritores que quieren pasar desapercibidos y no conceden entrevistas, aunque sin llegar a los extremos de Salinger o Pynchon. En cuanto a sus historias, residen en un territorio indefinido, entre lo real y lo fantástico. Millhauser crea, imagina personajes históricos que nunca existieron pero que podrían haber existido. Su bella, perfecta y pulcra prosa (he leído cuatro libros de Millhauser traducidos al show more castellano por tres traductores diferentes y la calidad sigue estando ahí) narra sobre artistas de todo tipo que intentan escapar de la realidad dejando atrás lo real por los sueños.
’Pequeños reinos’ consta de tres cuentos largos:
El pequeño reino de John Franklin Payne es la historia de un caricaturista de principios del siglo XX. Todo comienza una madrugada de julio de 1920, en que Franklin, abstraído en su trabajo, decide salir a pasear por el tejado de su casa. Este tono de melancolía impregna y marca el resto del relato, donde asistimos al camino escogido por Franklin para la consecución de su sueño. El relato es luminoso, sencillamente maravilloso.
La princesa, el enano y la mazmorra parece un cuento de hadas, pero es más bien un relato histórico sobre una ciudad y su castillo. La historia está despojada de magia, y el tema central son el amor, los celos y la pérdida. El relato está dividido en diferentes segmentos, contándose en unos la narración de los protagonistas del castillo, y en otros la historia de la comarca, de tal manera que las vidas de los habitantes del pueblo están presididas por las historias que se cuentan del castillo, que se han convertido casi en leyendas. Resulta fascinante cómo Millhauser va desarrollando la historia.
Catálogo de la exposición: el arte de Edmund Moorash, 1810-1846 es un relato complejo en su construcción, que no en su comprensión. Millhauser nos da a conocer la vida de este pintor ficticio a través de sus cuadros. Mediante la descripción de sus cuadros, como si de postales se tratase, vamos conociendo cómo surgió la idea, y sobre todo cómo era Moorash y su hermana Elizabeth y sus amigos más allegados. El compilador del catálogo realiza un profundo análisis psicológico de los personajes, haciendo uso también de diversos fragmentos de los diarios de Elizabeth y de una de sus amigas. Mediante el examen de los lienzos por parte de este erudito compilador, se nos va desvelando una historia fascinante, donde la experiencia humana y el arte se conjugan para dar lugar al retrato de este artista.
Leer a Millhauser es toda una experiencia a la que es difícil resistirse. Sin lugar a dudas, Millhauser es todo un alquimista. show less
’Pequeños reinos’ consta de tres cuentos largos:
El pequeño reino de John Franklin Payne es la historia de un caricaturista de principios del siglo XX. Todo comienza una madrugada de julio de 1920, en que Franklin, abstraído en su trabajo, decide salir a pasear por el tejado de su casa. Este tono de melancolía impregna y marca el resto del relato, donde asistimos al camino escogido por Franklin para la consecución de su sueño. El relato es luminoso, sencillamente maravilloso.
La princesa, el enano y la mazmorra parece un cuento de hadas, pero es más bien un relato histórico sobre una ciudad y su castillo. La historia está despojada de magia, y el tema central son el amor, los celos y la pérdida. El relato está dividido en diferentes segmentos, contándose en unos la narración de los protagonistas del castillo, y en otros la historia de la comarca, de tal manera que las vidas de los habitantes del pueblo están presididas por las historias que se cuentan del castillo, que se han convertido casi en leyendas. Resulta fascinante cómo Millhauser va desarrollando la historia.
Catálogo de la exposición: el arte de Edmund Moorash, 1810-1846 es un relato complejo en su construcción, que no en su comprensión. Millhauser nos da a conocer la vida de este pintor ficticio a través de sus cuadros. Mediante la descripción de sus cuadros, como si de postales se tratase, vamos conociendo cómo surgió la idea, y sobre todo cómo era Moorash y su hermana Elizabeth y sus amigos más allegados. El compilador del catálogo realiza un profundo análisis psicológico de los personajes, haciendo uso también de diversos fragmentos de los diarios de Elizabeth y de una de sus amigas. Mediante el examen de los lienzos por parte de este erudito compilador, se nos va desvelando una historia fascinante, donde la experiencia humana y el arte se conjugan para dar lugar al retrato de este artista.
Leer a Millhauser es toda una experiencia a la que es difícil resistirse. Sin lugar a dudas, Millhauser es todo un alquimista. show less
Aun los que nos rendimos ante estas obras sentimos cierto desasosiego, pues nos perturban como placeres prohibidos, como crímenes secretos.
Steven Millhauser es todo un ilusionista. Te muestra una historia que no ha sido pero que pudo haber sido, y lo sabes, aunque al leerla estás más que satisfecho de que te engañe durante lo que dura uno de sus cuentos. Sus historias hablan de hechos, lugares y personajes que nunca existieron, con ciertos elementos de realismo mágico, o directamente show more elementos fantásticos. Y todo ello rodeado de un halo de nostalgia que lo impregna todo, de tal manera que querrías haber visto algunos de los autómatas de los que habla, por ejemplo. Pero si hay una característica que defina la prosa y las historias de Millhauser, esa es el desasosiego, impregnado de ciertos placeres oscuros como ese lanzador de cuchillos de uno de sus relatos.
No cabe duda de que Millhauser es un escritor que desciende de clásicos como Poe y Hawthorne, lo que queda patente en su manera de escribir, elegante, nítida y elocuente. Otra característica a destacar de los cuentos de Millhauser es que no es de los que se guardan un golpe de efecto para el final de los mismos. Su maestría radica en ir calándonos con la trama durante todo su desarrollo, de tal modo que el cuento al completo es la sorpresa en sí. En mi opinión, esto no es nada fácil.
Estos son los doce relatos contenidos en ’El lanzador de cuchillos y otros cuentos’:
El lanzador de cuchillos, en el que asistimos al esperado espectáculo de Hensch, ¡el lanzador de cuchillos!, capaz de realizar las cosas más increíbles con sus afiladas dagas. Millhauser, con un pulso narrativo soberbio, no deja de perturbarnos.
Una visita, en el que el protagonista es invitado por el que fue su mejor amigo, al que no ve desde hace nueve años, a visitar su hogar y conocer a su esposa. Extraño cuento, donde el elemento fantástico es un pretexto para mostrarnos la peculiar vida del amigo.
La Hermandad de la Noche, en el que asistimos a la preocupación de toda una ciudad por el extraño comportamiento de algunas de sus muchachas. Y es que hay mucha confusión: ¿qué hacen durante esas noches en el bosque, rituales demoníacos, eróticos, estéticos? Poco a poco, con una particular estructura narrativa por parte de Millhauser, que casi parece un artículo periodístico (al más puro estilo ‘Las vírgenes suicidas’, de Eugenides), iremos sabiendo más sobre estas jóvenes. Magnífico relato.
La salida, en el que un hombre sorprende a Harter, el protagonista, con su mujer. ¿Qué decidirá hacer este hombrecillo? ¿Y Harter, qué salida tiene? Muy buen cuento.
Alfombras mágicas, en el que el mayor deseo del protagonista, así como de sus amigos, es tener una alfombra con la que surcar los cielos. Un cuento maravilloso, que destila pura nostalgia por una época pasada.
El nuevo teatro de autómatas, en el que sabremos de la pasión de toda una ciudad por la fabricación y el espectáculo con autómatas, arte que está al alcance de unos pocos maestros. Hasta que aparece un genio atípico, Heinrich Graum, y sus nuevas ideas. Gran relato.
Clair de lune, en el que una noche de verano, un chico de quince años no puede conciliar el sueño, quizás debido a la extraordinaria luminosidad de la luna, así que decide salir a pasear. Buen cuento, también de corte nostálgico.
El sueño del consorcio, en el que un consorcio se hace con unos grandes almacenes, ante el escepticismo de algunos ciudadanos. Las extraordinarias ideas de los nuevos dueños no se harán esperar. Magnífico relato, que recuerda a su novela ‘Martin Dressler’, ganadora del Premio Pulitzer.
Vuelo en globo, 1870, en el que acompañamos a un soldado francés y a su piloto, mientras sobrevuelan en globo las líneas prusianas. Quizás el cuento más flojo.
Paradise Park, en el que conocemos la increíble historia del parque de atracciones Paradise Park, desde su inauguración en 1912, hasta su terrible destrucción a causa de un incendio en 1924. Sarabee, su artífice, fue todo un visionario, capaz de dar forma a las más fantásticas atracciones, con un único afán, superarse continuamente. Gran relato.
Habla Kaspar Hauser, en el que asistimos a la conferencia impartida en Nuremberg por Kaspar Hauser, en la que nos contará su historia, partiendo del hecho de su terrible encierro en una torre a oscuras durante años. Nueva versión del mito del pequeño salvaje. Buen relato.
Bajo los sótanos de nuestra ciudad, en el que se nos relata la afición que tiene una ciudad por sus túneles, de origen indio, que más que una curiosidad son un refugio, una obsesión. Buen cuento, donde brilla la imagen de esos ancianos faroleros alumbrando los pasadizos.
Solo puedo decir una cosa de Millhauser: haceros con cualquier libro que lleve su nombre. No os arrepentiréis.
En los largos veranos de mi infancia, los juegos estallaban súbitamente, ardían con un resplandor y desaparecían para siempre. Los veranos eran tan largos que poco a poco llegaban a durar más que el año entero, se estiraban lentamente más allá del borde de nuestras vidas, pero en cada instante de su vastedad estaban por terminar, pues eso hacían los veranos: nos acicateaban con el final, marchaban siempre hacia la larga sombra que arrojaba el final de las vacaciones.show less
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